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lunes, 18 de mayo de 2015



MAYORIA DE RIOS EN EE.UU. CONTAMINADOS CON PESTICIDAS
 
La contaminación de los ríos por pesticidas es motivo de preocupación para las autoridades estadounidenses. Un nuevo estudio realizado por científicos apunta que al menos 90 por ciento de los ríos en Estados Unidos se encuentran contaminados con pesticidas urbanos y del sector agrícola. La pesquisa arrojó que la contaminación afecta la vida acuática. Científicos estadounidenses buscan solución a la pérdida de vida animal causada por los pesticidas urbanos, que actualmente contaminan cerca del 90 por ciento de los ríos de Estados Unidos. Un nuevo estudio titulado "Pesticidas en los ríos y riachuelos de Estados Unidos" y publicado este mes en la revista Enviromental Science and Technology, reveló que al menos el 90 por ciento de todos los ríos y arroyos de EE.UU. son afectados por pesticidas del sector urbano, mientras un 61 por ciento con aquellos provenientes de la agricultura. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), entidad encargada del estudio, aclaró que apenas se investigaron menos de la mitad de los pesticidas que estaban en uso en las últimas dos décadas. De acuerdo con los expertos del USGS, entre 1992 y 2001 los insecticidas urbanos contaminaron el 53 por ciento de los ríos y riachuelos, que significa que actualmente hay menos conciencia de su uso y sus efectos se duplican. Como ejemplo, indicaron el insecticida Fipronil, que daña directamente el sistema nervioso central de los insectos, destacó el informe. Sobre los pesticidas del sector agrícola, estos siguen siendo muy elevados a pesar de registrar alzas y bajas individuales. En la década del 90 contaminaron un 69 por ciento de las aguas y en la siguiente un 61 por ciento. Uno de ellos es el uso de Diazinon, que se detectó en la década de los 90. Cuando se registró una baja en su uso, se reflejó una disminución de la contaminación entre 1997 y 2001. Aunque el equipo de USGS señaló que "raramente los niveles excedieron los límites para la salud humana", consideró que sí lo hicieron para la salud de la vida acuática. Otro estudio relacionado con la contaminación del agua reveló que alrededor de 170 millones de personas se enferman cada año por bañarse en mares contaminados, de acuerdo con las conclusiones de un grupo de biólogos marinos desde Roma (capital de Italia)

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección: 
http://www.telesurtv.net/news/Mayoria-de-rios-de-EE.UU.-contaminados-con-pesticidas-20141107-0062.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net








http://www.telesurtv.net/news/Mayoria-de-rios-de-EE.UU.-contaminados-con-pesticidas-20141107-0062.html

jueves, 14 de mayo de 2015


LA CONTAMINACION EN LA NUEVA ERA

El Estado protege al Medio Ambiente y los recursos naturales del país.
Reconoce su estrecha vinculación con el desarrollo económico y social sostenible para hacer más racional la vida humana y asegurar la supervivencia, el bienestar y la seguridad de las generaciones actuales y futuras.
Corresponde a los órganos competentes aplicar esta política.
Es deber de los ciudadanos contribuir a la protección del agua, la atmósfera, la conservación del suelo, la flora, la fauna y de todo el uso potencial de la naturaleza.
Artículo 27 de la Constitución de la República de Cuba
 
Foto: Jesuhadín Pérez Valdés.
Parte del Malecón Habanero lleno de desperdicios.
Pensemos un momento en la contaminación ambiental: chimeneas, desechos, derrames, residuos radioactivos. Todo nos suena lejano. Ajeno. Nosotros tenemos pocas chimeneas, poco petróleo y nada de Radio, Torio, RadónUranio, Plutonio u otro elemento de esa familia peligrosa. ¿Desechos? Sí, pero, papel, cartón, plástico y alguna excreta humana que rueda calle abajo envuelta en agua negra hasta las vías pluviales. Nada que nos quite el sueño todavía.
La lluvia ácida, el agujero de la capa de ozono, el calentamiento global, la caza indiscriminada de ballenas, o la pérdida de hábitat de decenas de especies por la tala indiscriminada, es un asunto que apunta más bien al primer mundo. Por lo tanto no nos concierne.Lo nuestro son los precios, los empleos, la moneda devaluada, los insumos, la emigración, la violencia y los ciclones. ¡Estos sí son problemas! Lo de estar bajando gatitos de los postes de electricidad, salvando perros abandonados, o fregando carapachos de tortuga embarrados de petróleo, es cosa de niñatos ricos que tienen sus problemas de supervivencia resueltos.
ANALIZEMOS:
 Si cuando usted regresa de Guanahacabibes se encuentra un venado herido en la carretera ¿en quién piensa, en el veterinario o en la policía? ¿Le salvamos o le convertimos en “venado al ajillo”? ¿Corremos o nos escondemos? Por otra parte, ¿a quién le importa la contaminación del río cuando vaciar su tanque séptico le cuesta cinco días de salario? o ¿quién piensa en la deforestación cuando el techo del hogar se hunde sobre la cabeza y la madera de un árbol es la salvación? Pensamos como vivimos. Actuamos según un razonamiento basado en nuestras necesidades más acuciantes; mientras tanto seguimos teniendo la estereotipada imagen que nos facilitan los medios: “El primer mundo caótico, industrializado y consumista es el culpable del deterioro del medio ambiente. Nosotros «los pobres» somos solo las víctimas.” Esto no coincide con la verdad absoluta, pero nos ayuda a vivir sin remordimientos.
En el océano, en los 1450 W y los 390 N existe un enorme remolino de basura que se estima tiene trece veces el tamaño de Cuba. Cierto que está fuera de nuestra jurisdicción, sin embargo el 80% de esa basura proviene de los que, a nivel mundial y desde la tierra firme, tiran sus desechos al agua. Imaginen que a nosotros los cubanos, con más de 6000 Km de costa en todo nuestro litoral y una plataforma marina de 70000 Km2, nos resultaría muy fácil deshacernos furtivamente de la basura lanzándola al agua ¿no es cierto? Sin embargo, muchos de los principales problemas medioambientales han sido el resultado de una falta de conciencia y educación ambiental de un porciento considerable de la población. Esta falta de conexión entre las personas y su medio han traído como consecuencia, en muchas ocasiones, la suciedad pululante en nuestro planeta. Nuestro actuar incide directamente en el medio ambiente, tengamos conciencia de ello o no. ¿Dónde para la mayoría de los desperdicios domésticos durante nuestra semana de veraneo? ¿Dónde descargan nuestras aguas negras?
Del dicho al hecho
Cuba tiene una impresionante amalgama de instrumentos legales para proteger el entorno. Hablando de -por ejemplo- los ecosistemas acuáticos terrestres, podríamos mencionar la existencia de -al menos- “veinte” instrumentos legales vigentes. ¡Como para tumbarnos el pelo! Y van, desde el procedimiento para la tramitación de los expedientes de insalubridad de lagunas y terrenos pantanosos, aprobado el 21 de marzo de 1895, hasta el Decreto-Ley 138 del 1 de julio de 1993, que establece principios para el aprovechamiento de las aguas y la protección de las fuentes de abasto de los efectos perjudiciales de los arrastres, así como el saneamiento, uso racional y explotación de las instalaciones de abasto, obras hidráulicas, etcétera, etcétera, etcétera. Anexo a dicho marco legal, aflora su respectivo Decreto 199, que tipifica exhaustivamente las contravenciones correspondientes, así como designa las autoridades facultadas para imponer la fiscalización.
¡Muy bien por los legalistas! sin embargo todo esto no ha evitado que el servicio de agua potable haya sufrido limitaciones en cantidad y calidad durante muchos años en los principales asentamientos poblacionales de nuestro país, resultado de la mala administración del recurso natural, de la actitud negligente de las personas que intervienen tanto en el abasto como en el consumo, así como la falta de previsión y desarrollo de inversiones en este sector, lo que ha desembocado en la constante carencia de los productos necesarios para el tratamiento del agua potable y residual, así como el deterioro de las instalaciones y medios donde se ejecutan las actividades relacionadas con el importante recurso.
Otro tanto ocurre con los suelos. La legislación existente establece el uso, conservación, mejoramiento y rehabilitación de estos. También determina su orden de utilización, control, levantamiento cartográfico, caracterización, clasificación, fertilización, protección frente a la explotación minera, geológica, instalaciones industriales, socioeconómicas o de materiales para la construcción; así como la determinación de las contravenciones y las medidas administrativas a imponer en caso de violaciones. Todo lo anterior no ha impedido que más de 100 toneladas de suelos vayan a parar al mar cada año por causa de la erosión.
En 1976 se creó la Comisión Nacional para la Protección del Medio Ambiente y Conservación de los Recursos Naturales, se le otorgó el rango constitucional a la protección del Medio Ambiente, al ser incluido este explícitamente en la Constitución de 1976 (Artículo 27). El 10 de enero de 1981 se promulgó la   Ley   33 “De Protección del Medio Ambiente y del Uso Racional de los Recursos Naturales”. En los noventa se aprobó el Programa Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo (adecuación cubana de la Agenda 21), y en 1994 se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Pese a todo, estudios realizados por el propio CITMA, veinte años después de incluir el Medio Ambiente en nuestra Constitución socialista, concluyeron que “los procesos erosivos afectaban más de 4 millones de hectáreas, el alto grado de acidez 1,7 millones de hectáreas, la elevada salinidad y sodicidad alrededor de 1 millón de hectáreas, la compactación unos 2 millones de hectáreas, los problemas de drenaje se contabilizan en 2,7 millones de hectáreas, y que el 60% de la superficie del país se encuentre afectada por estos y otros factores que pueden conducir a los procesos de desertificación” (CITMA. Estrategia Ambiental Nacional. pág. 9/Versión digital).
¿Entonces para qué tantas leyes? Existe un divorcio entre el orden teórico formal establecido y la realidad existente. Tanto orden y tanto papeleo de sobremesa no consiguen los resultados esperados. Al menos esto es lo que aflora.
Otro tanto sucede con el aire. “En diversas zonas del país, a escala local, existen situaciones de deficiente calidad del aire, derivadas -según el propio estudio- de las ubicaciones desatinadas de centros industriales y asentamientos poblacionales, la pobre aplicación del conocimiento científico en la prevención de estos problemas, así como «la violación de la legislación ambiental». A lo anterior se une la no disponibilidad, por su elevado costo, de sistemas modernos y eficientes de depuración de las emisiones, sistemas obsoletos de transporte, el uso de diversos combustibles domésticos contaminantes, insuficiente calidad y cantidad de las áreas verdes, altos niveles de ruidos en los asentamientos humanos más poblados y otras” (CITMA. Estrategia Ambiental Nacional. pág. 9/Versión digital). Los peores focos de contaminación se encuentran en La Habana (con fuerte incidencia en Mariel), Moa, Nicaro, Nuevitas y Santiago de Cuba, constituyéndose la industria como principal foco contaminante de la atmósfera.
Y mientras el aire se contamina, los sistemas de monitoreo se deterioran, llegando incluso a la paralización casi por completo del examen urbano sobre asuntos tales como la acidificación atmosférica, los episodios regionales de ozono superficial y aerosoles de sulfatos, entre otros.
A esto añadámosle que “la mayoría de las instalaciones que manejan desechos peligrosos no cuentan con un tratamiento y disposición segura, a lo que se unen, insuficiencias tanto en el inventario cualitativo y cuantitativo de estos, como en el trabajo realizado en la reducción, reutilización, reciclaje y máximo aprovechamiento de las materias primas y los desechos, y dificultades en el manejo ambientalmente racional en todo el ciclo de los productos químicos-tóxicos” (CITMA. Estrategia Ambiental Nacional. pág. 11/Versión digital).
Algo ha fallado entonces. La protección y el reconocimiento legal han sido letra muerta. La situación ambiental empeora en tanto nosotros seguimos pensando que es “el primer mundo caótico, industrializado y consumista, el culpable del deterioro del planeta, y nosotros los pobres, solo las víctimas.”
No, nosotros los pobres no somos solo víctimas. Nosotros los pobres, precisamente pore-cambia-tanto-la-tierra-que-llego-una-nueva-era-llamada-antropoceno-815016%3B1066%3B800
carecer de los recursos y medios para contribuir al mejoramiento del nivel de vida y a la protección efectiva del medio ambiente, somos a veces los más aciagos contaminantes. Nuestra mentalidad supervivencialista, nos hace ver los problemas medioambientales como secundarios, restándole importancia a las cuestiones relacionados con la preservación del entorno, convirtiéndonos -de hecho- en depredadores de la naturaleza y por añadidura, en sus más agresivos contaminantes.
Tan solo la recolección y disposición de los desechos sólidos en Cuba es un verdadero desastre. La falta de depósitos para la recolección de basura y su irregular recogida, provoca la enorme proliferación de micro-vertederos en zonas habitadas, en los límites de centros educacionales con régimen de internado, en campamentos de trabajadores y en los centros hospitalarios. De eso somos testigos todos.
Existen, también, deficiencias en el estado higiénico-sanitario de los vertederos legales existentes y su régimen de protección. Problemas serios en la operación de los rellenos sanitarios, así como la inadecuada recolección y disposición de los residuos hospitalarios que, en muchas ocasiones, se recolectan con la basura domiciliaria y constituyen un riesgo enorme para la salud.
https://youtu.be/D3Yt9V1ntC4
http://www.convivenciacuba.es/index.php/debate-pblico-mainmenu-58/906-s-o-s-medio-ambiente-la-nueva-era-y-los-nuevos-protagonistas